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miércoles, 28 de marzo de 2012

¿Por qué hay tantos coyotes?

Hace mucho tiempo, vivían en un pueblo seis hermanas  muy, pero muy lindas.
Los domingos iban ala plaza; en las trenzas llevaban listones de seda y se ponían
tan tito rojo en las mejillas y agua de flores en el cuello y detrás de las orejas.
Todos los muchachos se les quedaban viendo. 


Nadie andaba tras ellas tanto como Coyote.El muchacho se sentía guapo y siempre
andaba molestándolas.Apenas las veía, les salía al paso y ya no se les separaba en toda
la tarde.Les echaba flores, las invitaba al cine o tomar nieve.Y si quería platicar con otros
jóvenes,Coyote no se los permitía.


Uja noche de feria,cansadas de aguantar a Coyote, las seis hermanas aprovecharon el borlote 
para subir a los cielos sin que el muchacho se diera cuenta.El domingo siguiendo Coyote no las encontró .Las muchachas estaban muy divertidas,viendo desde el cielo cómo daba vueltas en la plaza 
y,para vacilar lo,lo llamaron. 


Volteó Coyote para todas partes y no encontró nada de nada, hasta que ellas volvieron a llamarlo,
y entonces el muchacho se dio cuenta de que estaban más allá de los tejados del pueblo, en el cielo.
Las vio convertidas en seis estrellas que están siempre muy juntas, como van siempre las muchachas
si es que andan vacilando con los muchachos.


Cuando las seis hermanas vieron que Coyote se quedaba mirándolas, una de ellas se quitó de las
trenzas un listón y lo dejo caer para que colgara hasta la Tierra y el joven pudiera subir.


Allí fue Coyote, agarrado de la cinta, sube que sube. Poco le faltaba para llegar al cielo,cuando una
de ellas cortó el listón.Dando vueltas Coyote fue cayendo por el aire, hasta quedó en los puros huesos


Puros huesos cayeron, y al chocar contra las piedras se desparramaron. Cuando la abuela de Coyote
escuchó el estrépito, salió a ver qué sucedía:en seguida se dio cuenta de que eran los huesos de su nieto, así que se puso muy tristes y comenzó a recogerlos.Los fue juntando hasta que los tuvo todos.


Entonces los molió en un metate, y como estaba llorando, sus lágrimas se mezclaron con el polvo de los huesos. Con es masa la abuela hizo muchas bolas de masa  y se las guardó en una olla. Luego la
tapó, la dejó sobre las cenizas del brasero y se fue a llorar a su cama. 


En la madrugada, la abuela escuchó que alrededor de la casa había muchos coyotas aullando. Corrió
a la cocina, destapo la olla y vio que no quedaba ninguna bolita de lágrimas y huesos. En cambio, una manada de coyotes se había dispersado por la tierra.


Por eso, todavía hay coyotes en el mundo. Y dicen que al alzar la cabeza ven en el cielo a las seis hermanas. Por eso cuando es de noche aullan los coyotes, dolidos y enamorados.


Fin... 


                                                          



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